
Si escoges extraer leche materna para el bebé, ¡no querrás desperdiciar ni una sola gota de ese precioso líquido! Afortunadamente, extraer y almacenar leche materna no es una tarea complicada. Estos consejos y trucos para el almacenamiento de leche materna te permitirán dominar la nueva rutina de ser mamá. Primero, ¿cuánto tiempo dura la leche materna? ¿Y cómo puedes almacenarla correctamente para su uso? ¡Sigue leyendo, mamá!
La razón más obvia para extraer y almacenar leche materna es si vas a estar lejos de tu bebé por motivos de trabajo.
Sin embargo, mantener una reserva de leche materna extraída es una gran idea por muchas otras razones:
Al igual que con cualquier preparación de alimentos, asegúrate de que el equipo de extracción esté limpio y que tus manos estén limpias.
Así que, para almacenar leche materna...
Si planeas usar la leche materna el mismo día que se extrajo, tal vez te preguntes _cuánto tiempo puedo mantener la leche materna sin refrigerar.
Bueno, cuando está a temperatura ambiente (77 °F / 25 °C o menos), puedes usar la leche materna recién extraída dentro de las primeras 4 horas.
Si es leche materna previamente congelada y descongelada, deberás usarla dentro de 1 a 2 horas después de que alcance la temperatura ambiente.
La leche materna recién extraída se puede almacenar en el refrigerador (40 °F / 4 °C o más fría) hasta por 4 días.
La leche materna previamente congelada y descongelada se puede almacenar en el refrigerador hasta por 24 horas.
Son 24 horas desde el momento en que se descongela, no desde el momento que la sacaste del congelador.
Si planeas congelar la leche materna, es mejor meterla en el congelador inmediatamente después de extraerla.
La leche materna recién extraída se puede guardar en el congelador (a una temperatura inferior a 0 °F/-18 °C) hasta por 12 meses, aunque deberías usarla dentro de los 6 meses para un sabor y nutrición óptimas.
El lugar donde congelas la leche es importante.
Si solo tiene un compartimento congelador dentro de un refrigerador, solo es seguro congelar la leche materna hasta por 2 semanas.
Sin importar el congelador o nevera, lo mejor es almacenar la leche al fondo, para que se vea menos afectada por los cambios de temperatura cada vez que abras la puerta.
La composición de la leche materna se adapta naturalmente al crecimiento de tu bebé (¡lo cual es increíble!), por lo que, sí estás alimentando a tu bebé directamente del seno, la leche que reciba será exactamente lo que necesita en ese momento.
También significa que la leche extraída y almacenada cuando el bebé estaba recién nacido tendrá una composición diferente a la leche que necesite a los 5 meses de edad.
Las investigaciones también han demostrado que los niveles de ácidos grasos y vitamina C pueden disminuir con el tiempo en la leche materna almacenada. ¿La conclusión?
Aunque es seguro almacenar la leche materna en el congelador durante 6 a 12 meses, es mejor rotar la reserva con frecuencia.
Y nunca, NUNCA, vuelvas a congelar la leche materna ya descongelada.
¡Sí! Asegúrate de que la leche fresca esté completamente fría antes de agregarla para que no altere la temperatura de la leche de fecha anterior.
Utiliza siempre la leche almacenada con fecha más antigua.
¡Sí! Si tu bebé no termina su toma, puedes usar la leche nuevamente hasta dentro de 2 horas, manteniéndola a temperatura ambiente o en el refrigerador.
Eso se aplica a la leche materna fresca, la previamente refrigerada, y la congelada.
Existen 2 métodos para descongelar la leche materna congelada. Puedes sacar la leche materna del congelador la noche antes de que la necesites y descongelarla en el refrigerador durante la noche.
O bien, si necesitas un poco de leche ya, puedes colocar el recipiente en un poco de agua tibia o ponerlo bajo un chorro de agua tibia.
La leche materna no tarda mucho en descongelarse. ¡Uf!
Por muy desesperada que estés, evita usar el microondas para calentar la leche, ya que puede crear zonas calientes que podrían quemar la boca del bebé.
Es normal que la leche materna refrigerada o congelada tenga un color u olor ligeramente diferente en comparación con la leche materna fresca.
También puede separarse, con una capa cremosa de grasa que sube a la parte superior.
Antes de usar la leche materna almacenada, revuelvela (en lugar agitarla) para combinar las capas.
Si la leche extraída tiene olor o sabor a jabón, podría significar que tiene un alto contenido o actividad de lipasa.
A veces, esto puede ocurrir poco después de extraer la leche, o puede ocurrir después de un almacenamiento prolongado en el refrigerador o el congelador.
Si esto representa un problema con la leche materna, la puedes calentar un poco en una cacerola antes de guardarla.
Si notas grumos, o algún olor o sabor extraño o agrio, solo hay un lugar para esa leche: ¡al desagüe! Lo siento mamá.
Todas estas pautas están diseñadas para bebés sanos nacidos a término.
Si tu bebé llega antes de tiempo o está enfermo, habla con tu médico quien te aconsejará sobre la mejor manera de alimentar a tu bebé con leche materna.
No te preocupes, mamá, ¡estás haciendo un trabajo increíble!
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