
Si creciste escuchando cosas como:
🙄 “¿Estás segura de que necesitas repetir?”
😖 “Ay, me porté fatal hoy — me comí una galleta.”
😡 “No tenemos papitas en casa. ¡Son muy tentadoras!”
… puede que hayas sido criada por una almond mom.
Entonces, vamos por partes: ¿qué es una almond mom, de dónde viene el término y cómo podemos evitar transmitir esta mentalidad a la siguiente generación?
Aviso de contenido: Este artículo habla de trastornos alimenticios. Si no quieres leer sobre eso, no tienes que hacerlo.
En este artículo: 📝
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¿Qué significa "almond mom"?
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¿De dónde viene el término “almond mom”?
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¿Cómo se comportan las almond moms?
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¿Por qué es un problema la cultura almond mom?
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¿Cómo evitar ser una almond mom?
Una almond mom es alguien (usualmente una mamá, aunque también existen los almond dads) que promueve actitudes restrictivas y centradas en las dietas sobre la comida y la imagen corporal — muchas veces bajo la idea de “salud”.
No es que no coman, pero están obsesionadas con las calorías, etiquetan los alimentos como “buenos” o “malos” y tratan la comida como una decisión moral.
Las almond moms casi siempre tienen buenas intenciones.
Muchas crecieron en plena era de las dietas de los 90, cuando los batidos SlimFast y las dietas de cereal Special K eran lo más (¡horrible!).
Les enseñaron que controlar la comida era igual a controlar la vida.
Las almond moms son el producto de esa época, y transmiten la misma mentalidad de “calorías que entran, calorías que salen” con la que fueron criadas — aunque no lo hagan con mala intención.
Las niñas y niños criados por almond moms suelen desarrollar una relación complicada con la comida, lidiando con culpa, restricciones, atracones o incluso trastornos alimenticios graves.
No toda mamá consciente de la salud es una almond mom.
Una crunchy mom apuesta por una crianza natural — comida orgánica, pañales de tela y aceites esenciales.
Aunque las crunchy moms pueden ser muy específicas con los ingredientes (¡nada de colorantes artificiales! ¡ni aceites vegetales refinados!), no siempre están obsesionadas con restringir.
Por otro lado, una almond mom no solo se fija en qué comes — sino en cuánto comes.
Se enfocan en el control de porciones, la pérdida de peso y evitar alimentos “malos”, más que en los beneficios nutricionales.
Si las almond moms se enfocan en la restricción, su opuesto es la butter mom — una mamá que no se estresa por las calorías y lo disfruta todo con grasa completa.
Las butter moms sirven comidas abundantes y deliciosas sin pensarlo dos veces.
Una almond mom podría decir: “¿Sabes cuántas calorías tiene eso?”, mientras que una butter mom te sirve más puré de papa con extra mantequilla.
Una está calculando todo el tiempo; la otra está disfrutando la comida.
Una granola mom (a veces llamada mamá “de ingredientes”) está en algún punto entre la almond mom y la crunchy mom.
Le gusta la comida natural, el estilo de vida saludable y tomar decisiones conscientes, pero sin la culpa constante.
Una granola mom cambia los snacks procesados por barritas caseras, pero no sermonea a sus hijas/os sobre calorías.
Puede preferir todo orgánico, pero no promueve la cultura de la dieta como una almond mom.

El término se volvió viral por un clip donde Yolanda Hadid le dice a su hija Gigi que “coma unas almendras y las mastique muy bien”, después de que Gigi comentó que se sentía débil.
(Ella después dijo que la sacaron de contexto y que lo dijo medio dormida después de una cirugía.)
Pero las almond moms no son solo cosa de celebridades — están en todas partes.
Son las mamás que juran por la alimentación limpia, que etiquetan los alimentos como buenos o malos, y que siempre hablan de dietas.
El término se popularizó en redes sociales, pero el concepto existe desde hace mucho.
Las almond moms no suelen gritar ni maltratar físicamente a sus hijas/os — pueden creer que su forma de criar es por el bien de ellas/os.
Algunos comportamientos típicos son:

La cultura almond mom, centrada en hábitos alimenticios restrictivos y la obsesión con la delgadez, puede afectar la salud física y mental de niñas y niños.
Aquí te explicamos por qué:
Las niñas y niños aprenden observando.
Si crecen viendo patrones restrictivos y comentarios negativos sobre el cuerpo, pueden desarrollar relaciones poco saludables con la comida.
La investigación muestra que la influencia parental es clave en el desarrollo de comportamientos alimentarios y puede estar relacionada con trastornos como anorexia y bulimia. [1-5]
Promover la delgadez como ideal puede hacer que niñas/os interioricen estándares corporales poco realistas, causando baja autoestima e insatisfacción corporal.
Estudios han demostrado que esta exposición puede llevar a enojo, tristeza y sensación de no valer. [6,7]
La presión para mantener una figura específica o seguir dietas puede generar ansiedad y estrés.
Este ambiente puede contribuir a trastornos como depresión y ansiedad.
La psiquiatría nutricional ha encontrado un vínculo entre la alimentación y el bienestar emocional. [8-10]
La cultura almond mom refuerza normas dañinas que priorizan la apariencia sobre la salud.
Esto perpetúa un ciclo donde niñas/os repiten esos mismos comportamientos y actitudes, transmitiendo la cultura de la dieta a nuevas generaciones. [11]
Las redes sociales han amplificado esta normalización. [12]
Promover la restricción alimentaria puede causar deficiencias nutricionales y afectar el desarrollo físico de niñas/os.
Presionarlos para seguir ciertas dietas o alcanzar un tipo de cuerpo puede derivar en hábitos poco saludables y problemas de peso.
Las investigaciones muestran que la presión parental influye en la alimentación y el peso de las/os niñas/os. [13,14]

Si hoy eres mamá, la buena noticia es que tú puedes romper el ciclo.
Aquí te decimos cómo ser lo opuesto a una almond mom:
✔ Olvídate de la culpa. No hay comida “buena” ni “mala” — solo comida.
✔ Deja de hablar del cuerpo. No comentes tu peso, el de tus hijas/os ni el de nadie.
✔ Come con tus hijas/os. Disfruta la comida. Modela un enfoque saludable, equilibrado, comiendo de todo — incluso lo “divertido” — sin culpa.
✔ Enfócate en cómo te hace sentir la comida, no solo en la etiqueta.
✔ Deja que escuchen su cuerpo. Las niñas y niños saben bien cuándo tienen hambre o están llenos — confía en eso.
✔ Replantea el ejercicio. Moverse debe sentirse bien, no ser un castigo por comer.
¿Y si te cachas diciendo algo “muy almond mom”?
Ten compasión contigo misma.
Desaprender décadas de cultura de dieta no es fácil — pero tus hijas/os recordarán cómo los hiciste sentir sobre la comida, no lo que comiste. ❤️
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