
Así que ya estás llegando al final de tu embarazo ¡hurra! y ahora tu equipo médico empieza a hablar de un parto inducido. ¿Momento de entrar en pánico? Para nada, mamá, todo está bien.
El parto inducido significa que tu equipo médico realizará uno o más procedimientos para estimular las contracciones del útero. El objetivo del parto inducido es que tengas un parto vaginal y, aunque inducir el parto no siempre está en lo más alto de la lista de preferencias de parto, los médicos solo lo recomiendan si es lo mejor para la salud tuya y de tu bebé.
Entonces, ¿qué puedes esperar de un parto inducido? Aquí respondemos las preguntas más comunes sobre el parto inducido.
En este artículo: 📝
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¿Por qué se puede inducir el parto?
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¿Cuáles son los 4 métodos del parto inducido?
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¿Es doloroso el parto inducido?
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Cómo prepararte para un parto inducido
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¿El parto inducido dura más tiempo?
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¿Se puede comer durante la inducción?
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¿Cuánto tiempo después de la inducción nace el bebé?
En general, el parto inducido se sugiere por la salud y el bienestar tanto de mamá como del bebé. Puede deberse a varias razones, entre ellas:
Inducir el parto a las 39 semanas o después, como cualquier procedimiento médico, tiene riesgos, pero a veces es la mejor opción. Por lo general, no se recomienda inducir el parto antes de las 39 semanas, ya que puede aumentar la probabilidad de que el bebé necesite más atención médica después de nacer. Aun así, es importante que hables con tu médico sobre los riesgos y beneficios según tu embarazo en particular.
Si tu profesional de salud recomienda inducir el parto, no significa que solo haya una forma de hacerlo. Existen varios métodos, y el que se use depende de factores como cuántas semanas tienes, si tu cuello uterino ya comenzó a ablandarse y cómo están tú y tu bebé.
Estos son los cuatro métodos más comunes:
Tu equipo médico usará algo llamado la Escala de Bishop para evaluar qué tan listo está tu cuello uterino para el parto. Si tu puntuación de Bishop es menor a seis (en una escala de 0 a 13), tu cuello uterino necesita ayuda para dilatarse y borrarse (adelgazarse y suavizarse). [4]
Para ayudar a madurar el cuello uterino, pueden administrarte prostaglandinas, que son sustancias similares a hormonas que estimulan el ablandamiento cervical. Pueden darse por vía oral en tabletas, como gel aplicado directamente en el cuello uterino o como un dispositivo similar a un tampón. Otra opción es usar un catéter con balón, que es un tubito con un pequeño globo en la punta que se introduce por la vagina. El globo se infla en el cuello uterino para favorecer la dilatación.
Según el American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG), este suele ser el primer paso cuando el cuello uterino aún no está listo para el parto. [3]
Estos procedimientos suelen necesitar entre 12 y 24 horas para hacer efecto antes de pasar al siguiente paso.
Tu equipo médico puede sugerir el desprendimiento o “barrido” de membranas. Esto ocurre cuando el médico introduce un dedo en el cuello uterino para separar las membranas que conectan el saco amniótico con la pared del útero. Solo se puede hacer si el cuello uterino ya está parcialmente dilatado y suele provocar la liberación natural de prostaglandinas, lo que puede estimular el inicio de las contracciones.
La amniotomía es el procedimiento en el que se rompe la fuente de forma manual. El médico introduce un instrumento delgado y largo de plástico, parecido a un gancho de crochet, en la vagina para romper suavemente el saco amniótico. Al romper la fuente, generalmente comienzan las contracciones y el cuerpo entra en trabajo de parto de forma natural. Este procedimiento también solo puede hacerse si el cuello uterino ya está parcialmente dilatado. [5]
Si ya pasaste por los pasos anteriores (o si la fuente se rompió sola) pero las contracciones no avanzan, te administrarán un medicamento intravenoso llamado Pitocin. El Pitocin es una forma sintética de la oxitocina, la hormona que provoca las contracciones del útero. La dosis se ajusta poco a poco hasta que el trabajo de parto esté bien establecido. [6]
Durante todas estas etapas del trabajo de parto, se vigilarán de cerca tu ritmo cardíaco, el de tu bebé y su bienestar general. Lo más probable es que permanezcas en el hospital durante todo el proceso de inducción.
Algunos procedimientos, como la colocación del catéter o el desprendimiento de membranas, pueden resultar incómodos, pero no deberían ser dolorosos.
El uso de Pitocin puede hacer que las contracciones sean más regulares, más frecuentes y más intensas, por lo que algunas personas que ya han tenido un parto vaginal espontáneo dicen que el parto inducido se siente más doloroso. Pero esto no siempre es así, así que no hay razón para tener miedo.
Cuando se trata de dar a luz, la información es poder. Tener conversaciones claras y honestas con tu equipo médico antes de la inducción puede ayudarte mucho. Incluso con un parto inducido, hay muchas variables, así que saber qué esperar y cómo puede desarrollarse el proceso marca una gran diferencia cuando llega el momento.
Si deseas una epidural u otro plan específico para el manejo del dolor, asegúrate de comentarlo con tu médico para que todo esté listo.
No necesariamente. Si tu cuello uterino ya está dilatado y la inducción comienza con una amniotomía o con Pitocin, es posible que estés cargando a tu bebé en solo unas cuantas horas.
Respuesta corta: depende — y sí, eso puede ser frustrante. Tradicionalmente, muchos hospitales limitaban la comida durante el trabajo de parto por preocupaciones relacionadas con la anestesia y el riesgo de aspiración. Pero estudios más recientes han empezado a cuestionar la idea de que todas las personas deban pasar el parto con el estómago vacío.
Las personas con bajo riesgo de complicaciones pueden tener permitido consumir líquidos claros durante el trabajo de parto y, en algunos casos, alimentos ligeros, dependiendo de las políticas del hospital y de cómo avance el parto. Los líquidos claros suelen incluir agua, bebidas con electrolitos, caldos o jugos claros. [7]
Si te inducen el parto, la posibilidad de comer puede depender de:
¿El mejor consejo? Pregunta desde el inicio a tu equipo médico qué está permitido y qué opciones existen. Aunque no puedas comer alimentos sólidos, mantenerte hidratada y acompañada es muy importante.
Si la inducción comienza desde el primer paso, puede tomar desde unas horas hasta un par de días para que nazca tu bebé. Aunque el parto inducido sea planificado, no todos siguen el mismo camino.
Y a veces, el parto inducido, igual que el parto espontáneo, no progresa como se esperaba, o la condición tuya o de tu bebé cambia, y es necesario realizar una cesárea. En ese caso, la estancia en el hospital después del nacimiento probablemente será más larga que si hubieras tenido un parto vaginal.
Pase lo que pase con tu parto inducido, la buena noticia es que conocerás a tu bebé muy pronto. Así que ánimo, mamá. Tú puedes con esto.
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